4 de septiembre de 2013

Inés del alma mía - Isabel Allende

Resumen: La conquista de Chile por los españoles fue una campaña prolongada, cruel, violenta e inmisericorde. Esta es la historia de Inés Suárez, la primera mujer peninsular en llegar a Chile y personaje relevante en el nacimiento de dicho país. Mientras nos relata los hechos de su vida, nos narrará a su vez la empresa que llevó dolor, guerra, muerte y sufrimiento a aquella tierra, pero en la que también hubo sitio para el amor y la compasión.



Publicado en 2006, Inés del alma mía es obra de la chilena Isabel Allende, considerada la escritora en español más leída del mundo, que ha vendido 57 millones de ejemplares de sus libros, que han sido traducidos a 35 idiomas.

Es una novela histórica de gran rigor, que relata acontecimientos verídicos y documentados, protagonizada por personajes reales, con un trasfondo bélico, y narrada a modo de autobiografía por su protagonista.

Supone tanto una crónica rigurosa de la campaña de conquista de lo que hoy es Chile por parte de la Corona de Castilla, amenizada con la intrahistoria de sus protagonistas, como una reivindicación de la figura histórica de Inés Suárez.

Destaca el rigor y la credibilidad que Allende transmite con esta novela. Nada menos que cuatro años documentándose y empapándose de bibliografía estuvo la autora para que "Inés del alma mía" no cometiese el mínimo desliz ni anacronismo. Así, recupera a Inés Suárez, la primera mujer española (o de la Corona de Castilla, si hablamos con propiedad) en llegar a Chile, acompañando a Pedro de Valdivia, y fundando junto a él lo que entonces fue el Reino de Nueva Extremadura.

Para ello, Allende hace muestra de una de las prosas más exquisitas y cuidadas que personalmente he tenido la oportunidad de leer. El texto tiene el punto exacto para permitir un ritmo de lectura fluido y cómodo, con descripciones precisas sin ser demasiado largas. La novela abunda en diálogos, y estando narrada en primera persona de modo retrospectivo, transmite en su conjunto una agradable sensación de oralidad.

Así, una Inés Suárez ya muy anciana cuenta la historia a Isabel, su hijastra, y lo hace de forma tan coloquial que nos parece estar sentados con ella tomando café mientras nos lo va relatando. Tiene además un toque de ironía y de esa sabiduría tranquila y algo cansada que tienen las personas mayores. Allende recurre a un truco muy gracioso que añade verismo a la narración: Inés en ocasiones olvida nombres, o los confunde, o se repite y cuenta lo mismo dos veces, como si fuera una abuela real a la que ya le falla la memoria. Durante su dictado, Inés va combinando recuerdos de su vida personal y de su intimidad con los acontecimientos históricos que transcurrían parejos. Presenciaremos una auténtica epopeya, que comienza en la localidad extremeña de Plasencia y termina en Chile, tras la travesía oceánica, atravesar Panamá, llegar a Perú, y cruzar el desierto de Atacama. Asistiremos a la fundación de Santiago de Nueva Extremadura, a terribles batallas con los indios mapuches, a asedios a la ciudad, en cuya defensa participa Inés activamente, y a la vez a sus amores con diferentes hombres y a sus tribulaciones personales.

Inés del alma mía es, ante todo, una obra que transmite sentimientos y sensaciones, y la autora tiene una capacidad expresiva perfecta para ello: Angustia, dolor, miedo, padecimiento, sed, hambre... pero también amor, confianza, alegría o ilusiones. Allende puede hacernos llegar todos de forma muy vivida, especialmente durante los «años trágicos», en los que los españoles sufren todo tipo de privaciones.

Pero si hubiese que destacar una sensación, una realidad de la novela sobre todas las demás, esa sería sin duda la violencia. Es dura, transmite lo violenta que eran aquella época y aquel entorno. Sabemos que la conquista de América se hizo a sangre y fuego, y que la población autóctona fue prácticamente exterminada. Sin revanchismo ni revisionismo alguno, Allende relata las tropelías que cometen los españoles (o castellanos, mejor dicho) en su campaña: muertes, violaciones, torturas, amputaciones, saqueos, destrucción de aldeas y cosechas, reducción a la esclavitud de hombres, mujeres y niños, trabajos forzados... de igual modo, ilustra cómo los indios, lejos del mito del buen salvaje o del Edén terrenal, y obligados por las difíciles circunstancias, son capaces también de la mayor crueldad. Si bien en los mapuches se señalan cualidades positivas como el vivir ajenos a la propiedad privada y las riquezas, tener un honor y una palabra inquebrantables, practicar una religión sencilla o despreciar el oro que los españoles tanto ansían, también a los conquistadores, que se muestran codiciosos, crueles, sanguinarios, lujuriosos, que viven ajenos a los principios de la religión que quieren imponer y sobre todo son indignos de su palabra (que rompen continuamente) se les atribuyen virtudes como un valor que raya en la locura, capaces de enfrentar en combate a fuerzas que les superan hasta 500 a 1 por momentos, y una dureza y resistencia, así como una capacidad de sacrificio y una determinación infatigables.


Es un sinsentido juzgar la Historia y sus protagonistas según nuestro criterio actual, pues son hijos de su época y de sus circunstancias, y en este aspecto el retrato de Allende, nada aséptico pero tampoco tendencioso, me parece elegante y muy adecuado.

Se puede sufrir leyendo este libro. La autora consiguió provocar conmiseración con los personajes, tanto españoles como mapuches, y los padecimientos (hambrunas, enfermedades, una guerra sin final) que pasan unos y otros. Con todo, es una lectura muy placentera y entretenida, pues todo lo expuesto relativo a la violencia tiene su contrapunto en las vivencias cotidianas de Inés, los tres hombres con los que compartirá su vida y unos cuidados secundarios, como su fiel Catalina, su criada y asistente india, que resulta entrañable en su bondad y sabiduría, o González del Marmolejo, el sacerdote a quien su oficio religioso y su voto de pobreza no le impide hacerse inmensamente rico.

El tratamiento de los personajes es otro punto fuerte del libro. En particular cómo se muestra la evolución de cada uno a lo largo de la obra, y cómo las circunstancias malean su carácter y su personalidad. De igual modo, cada uno tiene sus virtudes y defectos, siendo los protagonistas y secundarios personas con claroscuros y llenos de matices. Es este aspecto, este libro es un pequeño estudio de cómo un entorno violento, una situación de guerra prolongada, el estar expuesto a privaciones y un ambiente extremo pueden afectar a la psique de una persona, y como ésta termina acostumbrándose a la barbarie.

"Doña Inés de Suárez en la
defensa de la ciudad de Santiago"

obra de José Mercedes Ortega



No debemos olvidar, por supuesto, que estamos ante un libro de Isabel Allende, así que no puede faltar un puntito de realismo mágico, que se plasma aquí con los fantasmas que Inés ve y escucha en su casa, ya sintiéndose moribunda, y en otras apariciones espectrales que de nuevo no relataré. 

Por último, decir también que, por la exaltación del paisaje, el clima, la belleza natural y la riqueza de recursos de Chile, en la obra trasluce el amor de la autora por su tierra, y supone en general un homenaje a América en su conjunto, que para los españoles de la época supone la libertad, las oportunidades y una vía de escape a un mundo completamente nuevo y distinto.


Párrafos: 

Comienza la obra e Inés presenta las líneas generales de la que será su historia:

"Así son las ironías de este mundo nuevo de las Indias, donde no rigen las leyes de la tradición y todo es revoltura: santos y pecadores, blancos, negros, pardos, indios, mestizos, nobles y gañanes. Cualquiera puede hallarse en cadenas, marcado con un hierro al rojo, y que al día siguiente la fortuna, con un revés, lo eleve. He vivido más de cuarenta años en el Nuevo Mundo y todavía no me acostumbro al desorden, aunque yo misma me he beneficiado de él; si me hubiese quedado en mi pueblo natal, hoy sería una anciana pobre y ciega de tanto hacer encaje a la luz de un candil. Allá sería la Inés, costurera de la calle del Acueducto. Aquí soy doña Inés Suárez, señora muy principal, viuda del excelentísimo gobernador don Rodrigo de Quiroga, conquistadora y fundadora del Reino de Chile."

La ironía entrañable de Inés:
"Mi madre me regaló una estatuilla tallada en madera de Nuestra Señora del Socorro, muy milagrosa, para que bendijera mi vientre, pero la Virgen seguramente tenía otros asuntos más importantes entre manos, porque desatendió mis súplicas."
"Además, podía quedar preñada, porque las esponjas con vinagre no son remedio seguro, y tanto había rogado a la Virgen por un hijo, que ésta podía hacerme el favor a destiempo. Los milagros suelen ser inoportunos."
"Tal como decía Belalcázar, con autorización del rey la aventura se llamaba conquista, sin ella era asalto a mano armada."

Isabel Allende no puede ocultar su amor por su país:
"Comprobamos que Chile tiene la forma delgada y larga de una espada. Se compone de un rosario de valles tendidos entre montañas y volcanes, y cruzados por copiosos ríos. Su costa es abrupta, de olas temibles y aguas frías; sus bosques son densos y aromáticos; sus cerros, infinitos. Con frecuencia oíamos un suspiro telúrico y sentíamos moverse el suelo, pero con el tiempo nos acostumbramos a los temblores. «Así imaginaba Chile, Inés», me confesó Pedro, con la voz quebrada de emoción ante la virginal belleza del paisaje."
"Habíamos descendido sobre un valle muy dulce, lleno de robles y otros árboles desconocidos en España, quillayes, peumos, maitenes, coigües, canelos. Era pleno verano, pero las altísimas montañas del horizonte estaban coronadas de nieve. Cerros y más cerros, dorados y suaves, rodeaban el valle. A Pedro le bastó una mirada para comprender que don Benito tenía razón: un cielo azul intenso, un aire luminoso, un bosque exuberante y en tierra fecunda, bañada por arroyos y por un río copioso, el Mapocho; ése era el sitio asignado por Dios para establecer nuestro primer poblado, porque, además de su belleza y bondad, se ajustaba a los sabios reglamentos dictados por el emperador Carlos V para fundar ciudades en las Indias:[...]"

Inés se dirige a Isabel:

"Se nota que mi letra ha cambiado en la última parte de este relato. Durante los primeros meses escribí de mi puño, pero ahora me canso a las pocas líneas y prefiero dictarte; mi caligrafía parece un enredo de moscas, pero la tuya, Isabel, es fina y elegante. Te gusta la tinta color óxido, una novedad llegada de España que me cuesta mucho leer, pero, ya que haces el favor de ayudarme, no puedo imponerte mi tintero negro. Avanzaríamos más rápido si no me acosaras con tantas preguntas, hija. Me divierte oírte. Hablas el castellano cantadito y escurridizo de Chile; Rodrigo y yo no logramos inculcarte las duras jotas y zetas castizas. Así hablaba el obispo González de Marmolejo, que era sevillano. Se murió hace mucho, ¿te acuerdas de él? Te quería como un abuelo, el pobre viejo.[...]" 

El libro hace continuas referencias a "La Araucana" de Alonso de Ercilla y Zúñiga, el poema épico que narra la guerra entre castellanos y mapuches. Incorpora además ilustraciones extraídas de dicha obra, correspondientes a la edición de 1852 (imprenta de Gaspar y Roig, Madrid)

Lautaro, obra de Pedro Subercaseaux

"Inés del alma mía"  es, por otra parte, uno de esos libros que dejan con "ganas de saber más" sobre los acontecimientos que acabas de leer, y mueve a buscar información sobre Inés Suárez, Pedro de Valdivia, Rodrigo de Quiroga o el lider mapuche Lautaro, que para mí era un completo desconocido pero en Chile es un héroe nacional. En cuanto al noble y orgulloso pueblo mapuche, no parece haberle ido muy bien.

OTROS LIBROS DE ISABEL ALLENDE EN KINDLEGARTEN:


- La casa de los espíritus

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4 comentarios:

  1. Hombre esta grandiosa autora la quiero leer hace mucho tiempo. Este libro lo tendre muy pendiente

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    1. Yo desde luego lo recomiendo, tanto por temática como por el estilo impresionante de la autora. Ya me he marcado varios libros más de I. Allende para leer en cuanto reduzca un poco la lista de pendientes.

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  2. Me honra como chileno que le hayas dedicado un espacio en tu genial blog a "la escritora chilena más leída y querida en el mundo" (como afirmaba un afiche en mi patria cuando por fin se dignaron a concederle el merecido Premio Nacional de Literatura, tras años de condenarla los intelectualoides envidiosos por ganar dinero a montones por sus escritos (como si fuese pecado ser artista y no morirse de hambre por ello, y como si ser popular fuese en desmedro de la calidad literaria). Lo que afirmas sobre nuestros personajes históricos está bien, amigo. Respecto al conflicto mapuche, éste sigue aún existiendo al no haberse hecho justicia con las tierras de nuestros indígenas. Particularmente Isabel Allende es alguien muy importante para mí (hasta le dediqué una carta abierta en mi propio blog).

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    1. Es un placer Elwin; he leído tu carta y decirte que me ha conmovido, espero que haya llegado a su destinataria. Es curioso que yo haya escogido la misma fotografía que tu usaste en su día, asombrosa coincidencia.

      Sobre la cuestión del reconocimiento, las ventas y los ingresos, me temo que en todas partes cuecen habas. En España, la zancadilla y la envidia son el deporte nacional.

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