19 de julio de 2013

Rama II - Arthur C.Clarke

Setenta años han pasado desde que Rama y la Humanidad se encontraron por vez primera. Un segundo visitante se acerca a la Tierra y una nueva expedición se dirigirá a Rama II dispuesta a resolver los misterios que dejó su predecesor. Pero la situación en el sistema solar ha cambiado desde entonces y muchos miran con recelo al titán extraterrestre...


Publicada en 1989, Rama II (Rama II) es obra de Sir Arthur C. Clarke, de quien ya hablamos en la reseña anterior, y Gentry Lee, de quien hablaremos algo más adelante.

Es una novela de Ciencia-Ficción dura y de Anticipación, que continúa los hechos iniciados en Cita con Rama, manteniendo el rigor científico-técnico de la misma pero con un estilo narrativo más cuidado y con mayor atención al aspecto literario.

Está escrita a cuatro manos y se nota la labor del co-autor Gentry Lee en el acabado final, resultando este Rama II, a mi parecer, una obra aún más «redonda» que Cita con Rama, en cuanto suma al cautivador argumento y el rigor científico de aquella, un nivel narrativo más elevado que la convierte en una lectura completamente adictiva.

Humor británico no le faltaba a Sir Arthur

Para comenzar, Sir Arthur y Mr. Lee proponen un escenario muy diferente al de la primera novela. Si entonces la Humanidad prosperaba en paz y colonizaba el sistema solar, noventa años después el panorama es muy distinto. Como la Historia es cíclica y los humanos no aprendemos de nuestros errores, una horrible crisis económica (precedida eso sí por el preceptivo periodo de bonanza) ha provocado el desmoronamiento de las instituciones y los organismos gubernamentales, la ruptura de la unidad internacional y la interrupción de la exploración espacial, provocando el fin de las colonias del sistema solar y un colapso total de la sociedad terrícola. Rama II se ubica en la etapa de recuperación de lo que se denomina acertadamente «El gran caos». Personalmente no he podido evitar ver los paralelismos entre el panorama descrito por los autores y nuestra penosa situación actual, sobre todo en lo referido a la lamentable actuación de los líderes mundiales y sus equivocadas decisiones. Cómo en KindleGarten no hablamos de política, continuamos.

En esta segunda parte, Clarke y Lee han dando un giro copernicano y estamos, ahora sí, ante una novela «de personajes». De cada miembro de la tripulación sabremos su origen y sus motivaciones, además de otros perfiles de detalle que les otorgan a cada uno su personalidad y su carácter. Tenemos una protagonista principal, la doctora Nicole des Jardins, francesa con ascendencia africana, madre soltera, profesional, decidida y perspicaz.  Y secundarios de lujo como el General Michael O'Toole, un hombre noble y de profundas creencias católicas cuyos dilemas morales soportarán buena parte de la trama. Las tensiones y los conflictos de intereses entre los miembros de la expedición, sus relaciones interpersonales y sus agendas ocultas dan gran intensidad a la historia, que ya no se sustenta única y exclusivamente en las cuestiones científicas que Rama plantea.

Como prometí huir del spoiler, sólo voy a decir que la nueva expedición a Rama planteará a los tripulantes de la Newton retos, dificultades y peligros que hacen palidecer a los que noventa años antes afrontaron el Comandante Norton y sus hombres. Otro detalle que quiero resaltar y que me ha gustado especialmente es que la tripulación sea internacional y esté compuesta por hombres, mujeres y personas de diferentes edades y campos del saber, distinguiéndose los científicos y los militares de los «cosmonautas profesionales».

Gentry Lee. fuente: NASA

Además de lo referido a los personajes, los escenarios y las descripciones han ganado en riqueza, y el lenguaje es más literario, más lírico. Entendemos que los dieciséis años de evolución como escritor de Clarke por una parte, y las aportaciones de Lee por otra, han contribuido a ello. La particular afición de éste último a la literatura y la historia inglesas proporciona otro extra de profundidad al texto y detalles de desahogo cómico como los pequeños robots creados por el científico Richard Wakefield (otro personaje al que dedican grandes cuidados los autores), capaces de recitar sonetos de Shakespeare y representar sus piezas.

Y en el fondo de todo está Rama, o Rama II si preferimos. Si bien es más escenario y menos protagonista que su predecesor, nos reservará tanto la agradable sensación de identificar lo que ya conocemos, como nuevos descubrimientos y más de un susto. Aunque una vez terminada la novela seguiremos con un buen número de cuestiones sin resolver en nuestra cabeza, los autores nos permitirán resolver alguna y que veamos a Rama (y a los ramanes) de una forma distinta.

Decir también que Rama II es algo menos mordaz que su primera entrega, y el fino humor británico de Sir Arthur está más diluido (que no desaparecido) probablemente por la co-autoría de Lee, pero permanece inalterable la crítica a las instituciones gubernamentales y académicas, a su excesiva burocratización, a su lentitud a la hora de tomar decisiones, a lo farragoso de sus procedimientos y al oportunismo de sus miembros.

El enfoque de Rama se desplaza del objeto en sí (ya suficientemente desarrollado en la primera parte) al contenido del mismo y a sus diferentes ocupantes, como los biots, que tendrán un mayor protagonismo, y otros elementos que no quiero desvelar, pero veremos que los ramanes no son tan indolentes y ajenos a nosotros como pensábamos, y parece que la comunicación entre las dos especies inteligentes es posible.

Pese a este mayor carácter literario, hemos de decir que seguimos dentro de la Ciencia-Ficción Dura, y el rigor científico no ha descendido un ápice, cuidando los autores hasta el mínimo detalle en lo que a las cuestiones técnicas atañe -especial mención a la desaceleración en los desplazamientos espaciales y a los cálculos de ruta en función de la carga y la masa, entre otros-

En resumen, Rama II recoge de forma sublime el testigo que le entrega Cita con Rama, pues no se limita a «estirar el chicle» y poner a la tripulación de la Newton a corretear sin más por el interior del coloso alienígena, sino que le da un enfoque que lleva la idea original aún más alto y más lejos, ya que mantiene el tono de Ciencia-Ficción pero creando una historia sobrecogedora y por momentos emotiva, involucrándonos más con los personajes y permitiéndonos empatizar (o antipatizar, como en mi caso con la periodista Francesca Sabatini) con ellos.


Parráfos:

Lo díficil es no subrayar ninguno. Primero una muestra de la crítica de Clarke y Lee a muchos de sus colegas y su total distanciamiento de la práxis:
«El doctor David Brown era el tipo de científico abstracto al que no le gustaban las máquinas ni confiaba en ellas. La mayor parte de los artículos que tenía publicados se referían a temas teóricos porque aborrecía la formalidad y el detalle de la ciencia empírica. Los empíricos tenían que luchar con instrumentos y, peor aún, con ingenieros. El doctor Brown consideraba que todos los ingenieros no eran más que carpinteros y lampistas glorificados. Toleraba su existencia sólo porque algunos de ellos eran necesarios si quería que alguna vez sus teorías fueran demostradas en la práctica.»

[Una pregunta a los aficionados a The Big Bang Theory, ¿no os ha recordado al momento a Sheldon y su desprecio por los ingenieros, a los que llama «los Oompa-Loompas de la Ciencia»?]


Y otro para percibir la diferencia de estilo literario con Cita con Rama:
«O'Toole no estaba preparado para aquella poderosa respuesta emocional a Rama. Quizá fuera la escala misma de la nave espacial, tanto más grande que cualquier otra cosa jamás construida por los seres humanos. Quizá también su largo confinamiento en la Newton y el exaltado estado emocional contribuyeran a la intensidad de sus sentimientos. Fueran cuales fuesen las razones, Michael O'Toole se sintió abrumado por el espectáculo mientras se abría paso en el solitario camino al interior de la gigantesca nave espacial.


Visión artística de Rama. fuente: rotwanghaus

No había ningún rasgo específico que dominara a los demás en la mente de O'Toole. Su garganta se constriñó y sus ojos se llenaron de lágrimas de maravilla en varias ocasiones; mientras bajaba en el telesilla en su descenso inicial y miraba a través de la Planicie Central, con sus largas franjas iluminadas que eran la luz ramana; de pie junto al todo terreno en las orillas del Mar Cilíndrico, mirando por sus binoculares a los misteriosos rascacielos de Nueva York, y contemplando con la boca abierta, como todos los cosmonautas antes que él, los gigantescos cuernos y contrafuertes que adornaban el cuenco sur. Los sentimientos dominantes de O'Toole eran de maravilla y reverencia, muy parecidos a los que había sentido la primera vez que entró en una de las antiguas catedrales europeas.»

Datos de interés:

Sin duda, pues apenas hemos hablado sobre Gentry Lee, co-autor de esta obra (y de las dos siguientes, El Jardín de Rama y Rama revelada). El libro incluye una Nota Final de Sir Arthur en la que explica cómo se inició su relación y colaboración con Lee. Fue a través de la novela Cuna (Craddle) en 1988, la cual originalmente iba a ser una película. Aunque la idea del filme se descartó por diversas cuestiones, la novela sí fue publicada y sirvió para crear una fructífera sociedad.

Gentry Lee trabaja para la NASA como Director del JPL (Laboratorio de Propulsión a chorro), fue Ingeniero Jefe del Proyecto Galileo, Director de Planificación del Programa Viking, y colaboró con Carl Sagan en el desarrollo de aquella fantástica serie de documentales que fue Cosmos: Un viaje personal. Además de su colaboración con Clarke, ha escrito tres novelas en solitario: Bright messengers, Double full moon night y The tranquility wars, que -por favor corregidme si me equivoco- no están traducidas al español.  Fue reconocido con la NASA Medal for Exceptional Scientific Achievement en 1976, con la Distinguished Service Medal (el más alto galardón que entrega la NASA) en 2005, y recibió el premio Harold Masursky Award en 2006 por su contribución a la exploración planetaria. Como es un hombre muy organizado, aún le ha quedado tiempo para tener ocho hijos.

OTROS LIBROS DE ARTHUR C. CLARKE EN KINDLEGARTEN:


- Cita con Rama

- El jardín de Rama

- Rama revelada

- 2001 Odisea espacial

- 2010 Odisea dos

- 2061 Odisea tres

- 3001 Odisea final

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2 comentarios:

  1. Hola, amigo gallego. Leerte de nuevo y encontrarme con una maravilla como este libro, me hace darme cuenta de la deuda que tengo con Clarke, a quien no leo desde hace años y mucho menos he leído esta saga suya. Sé que con un autor distinto escribió a cuatro manos otra fructífera saga, pero no recuerdo su nombre. Me habría gustado saber qué llevó a Clarke a compartir su trabajo con un otro autor, en este caso, con Lee ¿Sabes algo al respecto? Cariños desde una fría noche invernal santiaguina.

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    1. Hola Elwin, además de esta asociación con Gentry Lee, Clarke ha escrito, hasta donde yo sé, en colaboración con Paul Preuss la saga "Venus Prime", de dos novelas; "El último teorema" con Frederik Pohl, otro titán de la ciencia ficción, y "Luz de otros tiempos" con el también escritor de C-F Stephen Baxter. Pero debo reconocer que no me he leído ninguna de ellas, quien pudiese vivir mil años para poder leer todo lo que quisiésemos, y seguro que aún así no lo conseguiríamos.

      Sobre la motivación de Clarke para colaborar con Lee, según explica en la Nota Final del libro, todo comenzó por idea del productor de cine Peter Guber, que quería que escribiesen un guión. Clarke quedó impresionado por las credenciales de Lee y después, al conocerse en persona congeniaron, y ahí comenzó esa asociación tan productiva.

      Un abrazo desde Galicia amigo Elwin.

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