16 de junio de 2013

Heliconia - Primavera - Brian W. Aldiss

Heliconia es un planeta lejano pero muy semejante al nuestro. Bajo sus dos soles, el lento transcurrir de las estaciones regirá también el nacimiento, auge y caída de las civilizaciones en un eterno ciclo sin final. La llegada de la primavera transformará completamente el mundo, la sociedad y las vidas de aquellos que hasta entonces sólo habían conocido un invierno que creían perpetuo.




Publicada en 1982, Heliconia - Primavera (Helliconia - Spring) es obra del inglés Brian W. Aldiss, figura destacada de la Nueva Ola en la Ciencia-Ficción británica.

Es una fusión de dos géneros, la Fantasía y la Ciencia-Ficción blanda, y un análisis de la Historia y desarrollo de la especie humana y su civilización, trasladada a un mundo alienígena ficticio donde conviven varias especies inteligentes, y que versa sobre temas universales como el amor, la justicia, el poder, la lealtad, la supervivencia o la religión.

Como primer dato a tener en consideración, representa la primera entrega de una trilogía, Primavera, Verano e Invierno, y que la historia queda deliberadamente inconclusa. Puede leerse sin intención de continuidad pero a nuestro juicio sería una lectura incompleta, pues es evidente que el autor desarrollará más ampliamente sus ideas en las siguientes entregas de la saga. 

Como segundo factor importante, destacaremos la originalidad de la premisa de Aldiss: Heliconia es un mundo donde las estaciones no tienen una duración normal sino que se extienden a lo largo de miles de años, marcando con su paso el devenir de las civilizaciones y los pueblos, tanto los humanos como las otras especies inteligentes que lo habitan: los phagors y los protognósticos. Los cambios en el clima  afectarán igualmente a la orografía y a la configuración de los tres continentes que lo conforman y a la supervivencia de las especies animales y vegetales que pueblan dicho mundo.



Al inicio de nuestra obra, sucesivas generaciones no han conocido sino el invierno. Los seres humanos viven en pequeños asentamientos de cazadores y recolectores donde las condiciones de supervivencia son rigurosas, practican una ganadería rudimentaria, usan el trueque, desconocen la escritura, tienen una cierta especialización y división sexual del trabajo y profesan una religión animista. Su esperanza de vida es muy baja, a los veinte años se consideran ancianos. En resumen: Un equivalente a nuestro período Neolítico o a una temprana Edad de los metales. El carácter fantástico lo proporciona la existencia de los phagor, unas criaturas antropomórficas de aspecto caprino, dotadas de poderosos cuernos, pelaje blanco y pies córneos, que se sustentan en la caza y el saqueo, enemigos declarados del Hombre (ambas especies se esclavizan mutuamente), y los protognósticos, homínidos de escasa estatura y manos y pies de ocho dedos oponibles, que vagan en grupos buscando alimento y tienen un intelecto poco desarrollado. Adicionalmente existen una serie de seres no inteligentes, como los yelks o los pinzasacos que vagan en rebaños o en solitario por las heladas llanuras de Heliconia sirviendo de caza o de montura a humanos y phagors

Comienza la historia con un Preludio, que realmente podemos considerar un relato breve en sí mismo, protagonizado por un joven llamado Yuli. Procedente de una pequeña comunidad de cazadores, es testigo de la captura y esclavización de su padre por una partida de phagors. Consigue huir y tras una serie de azares llega a la ciudad de Pannoval, oculta en una gigantesca gruta, donde se ride culto a Akha, dios de la tierra, que les protege de Wutra, el maligno dios del cielo. Ingresa como novicio en el templo de Akha y llega a sacerdote. Desencantado, huye de la ciudad en compañía de tres fugitivos, se instala en un primitivo poblado, del que pronto será jefe y donde tendrá descendencia, formando con el tiempo la población de Oldorando / Embruddock. En el siguiente capítulo nos encontraremos ya en el entierro de Pequeño Yuli, el nieto de Yuli, dando comienzo realmente a nuestra historia.

La trama de la misma es lineal, y se beneficia del estilo rico y lleno de lirismo del autor, con unas descripciones ricas y muy expresivas. La historia se centra en una pequeña aldea humana, resultado de la unión de dos pueblos, Oldorando y Embruddock, desde la conquista del segundo por el primero. Olvidada ya cualquier acritud, sus miembros sobreviven a duras penas con su estilo de vida primitivo, al margen de otras ciudades más grandes y prósperas. Se yergue Embruddock sobre las ruinas de una antigua ciudad, de la que nadie conoce apenas nada, pues los anales que se conservan son fragmentarios y escuetos.  Se sabe que ha habido una regresión cultural y se han perdido conocimientos que los antiguos poseían. La novela relatará diferentes luchas por hacerse con el gobierno del poblado, así como el difícil equilibrio de poder entre el patriarcado, representado por el adusto Aaz Ron, y el matriarcado de la hechicera Shay Tal. Esta úiltima, deseosa de recuperar el conocimiento de los antiguos, funda una Academia, frecuentada especialmente por mujeres ávidas de sabiduría, pero se encuentra con la oposición frontal de Aaz Ron, para quien el estudio distrae a las mujeres de sus labores obligatorias. Paralelamente, Eddumbrock debe enfrentarse a los merodeadores phagor. El ajusticiamiento de un caudillo de dicha raza desencadenará una terrible cruzada que atravesará Heliconia en busca de venganza y destruirá Eddumbrock, no sin antes asistir a la llegada de la primavera, cuando desaparece la nieve, el calor aumenta, una serie de eclipses anuncian calamidades para los supersticiosos habitantes del poblado, la vida en el mismo cambia radicalmente de mano del comercio, la domesticación de monturas y el paso de la caza a la agricultura y ganadería como modus vivendi; y una terrible epidemia, la fiebre de los huesos, que diezma la población sin que nadie sepa su origen ni como combatirla.

Debemos decir que esta NO es una historia de personajes al uso. El dramatis personae  es nutrido, pero sus componentes son más objetos, un mero sostén para la trama, que sujetos. Están esbozados, perfilados apenas, sin excesivo grado de detalle, en ocasiones omitiendo incluso descripciones físicas o una exhaustiva introspección psicológica. Permitirán a Mr. Aldiss eso sí, a través de sus cuitas y sus motivaciones, reflexionar sobre los temas universales que dijimos más arriba: El amor por supuesto, en diversas formas, desde el lujurioso y el posesivo hasta el romántico y el fraternal; el ansia de poder y la soledad de quien lo ejerce; la lealtad al colectivo; la justicia y la sed de venganza, la ambición, y también la religión, a través de la adoración animista de Wutra como dios benefactor por parte de los primitivos habitantes de Oldorando / Embruddock  y de Akha por los pobladores de Pannoval, que consideran a Wutra como un ente destructor. Por su parte, los phagor, que denominan a los humanos Hijos de Freyr, igualmente consideran a esta estrella como un ente maléfico, pues protege a sus enemigos, prefiriendo ellos el frío y la oscuridad. 

Entonces, ¿Dónde está la Ciencia-Ficción? Hasta ahora sólo hemos encontrado Fantasía. ¿No habíamos dicho que Heliconia - Primavera era una fusión de los dos estilos?. Bien, aquí queríamos llegar. La Ciencia-Ficción irrumpe de repente con este párrafo: «Entre las constelaciones y las estrellas fijas había una luz que serpenteaba. No era un cometa, sino el Avernus, la Estación Observadora Terrestre». Desde ese momento sabremos que todo lo que ocurre en Heliconia es observado y registrado, de forma fría e imparcial, por una gigantesca estación orbital y retransmitido a la Tierra, donde llegará con el retraso obvio de los 1000 años-luz que separan ambos planetas.


Esto permitirá a Aldiss mostrar los acontecimientos a través de un doble prisma, y estamos ante otra de las características de la obra que más nos han sorprendido. Tenemos la visión de sus protagonistas, los habitantes de Heliconia, en especial los pobladores de Oldorando / Embruddock, que interpretan su realidad desde su perspectiva primitiva e intentan explicar los acontecimientos con sus creencias religiosas y sus escasos conocimientos sobre la verdadera naturaleza de  su mundo, mientras se esfuerzan por resolver sus problemas cotidianos y sobrevivir, y tenemos la perspectiva de los humanos de la estación espacial, una visión externa y aséptica, con pleno conocimiento de las reglas de la física que rigen el destino de Heliconia y sus habitantes, pero que observan a éstos como un niño observa su granja de hormigas (en palabras del propio autor, «con decoroso desapego científico»).

Gracias a este doble prisma podemos asistir a las tribulaciones de los actores principales de la obra y por otra parte conocer todos los detalles técnicos que explican la particular ecología de Heliconia (debemos decir que como Ciencia-Ficción blanda que es, las explicaciones son asequibles para el gran público). Así sabremos que los dos soles, llamados por los nativos Freyr y Batalix, y en conjunto Los Centinelas, son un sistema binario, orbitando Heliconia en torno a Batalix (una estrella similar a nuestro Sol) en un ciclo de 480 días, y ambos en torno a Freyr (una supergigante blanca) en un ciclo de 1825 años. Esto es lo que provoca la anormal duración de las estaciones, que conlleva los drásticos cambios en el ecosistema del planeta y, como deja entrever sucesivas veces el texto, el ascenso y la caída cíclicos de las civilizaciones del mismo.

La novela se ubica pues, en el final del largo invierno, como ya dijimos, y en el comienzo de la que será una igualmente prolongada primavera. Este cambio estacional tendrá consecuencias como el aumento del número de formas de vida (al igual que en nuestra amada Tierra son más numerosas y variadas las especies cuánto más cerca del Ecuador estemos, y más escasas en los Polos), la extinción de las especies hiperadaptadas al frío, el deshielo y con ello el nacimiento de lagos y mares donde antes había desiertos, el crecimiento exuberante de las especies vegetales y el cambio de hábitos de vida y organización social de los nativos del planeta.

Llegamos a un punto al que nosotros, como aficionados a la Antropología y a la Historia, no podemos sino rendirnos. Y es que Mr. Aldiss no se limita a analizar las implicaciones de los cambios estacionales a nivel científico-técnico, sino que se permite (luego veremos por qué) hacer un acertado paralelismo entre la Historia de Heliconia y la de nuestra propia Tierra. Así asistimos al nacimiento de los núcleos urbanos, al desarrollo del comercio, a la adopción de la moneda en detrimento del trueque, al surgimiento de la agricultura y la ganadería, al aumento de la complejidad de la estructura y la organización sociales, a las distinciones sociales en función de la acumulación de excedentes y el control de los recursos, a la especialización en el trabajo, los primeros códigos legales basados en la costumbre, el culto religioso organizado... todo un pequeño estudio de cómo nace y se desarrolla una Sociedad que bien podría servir como libro de apoyo a un/a joven estudiante de Historia.

Ilustración obra y propiedad de Les Edwards (© Les Edwards 1982)

Igualmente nos ha impactado la frialdad y asepsia que demuestran los humanos en su estudio de Heliconia, mostrándonos el autor el conocimiento enciclopédico que los terrícolas tienen ya sobre el planeta y sus habitantes, pues por ejemplo a la hora de tratar la fiebre de los huesos, transmitida por las garrapatas de los phagor, que establece una drástica disminución de la población humana, en Avernus conocen el origen de la misma y la periodicidad de su aparición, cada 2500 años exactamente, pero sin embargo no hacen nada por evitarla, dejando que los nativos del planeta la padezcan e intenten darle explicación con sus erróneas creencias (no pudimos dejar de reflexionar e imaginarnos una estación orbital contemplando cómo la Peste Negra devastaba la población europea sin mover un dedo). Del mismo modo, nos ha parecido entre fascinante y desolador que el interés que la población terrestre tiene sobre Heliconia y los dramáticos acontecimientos que sus pobladores padecen sea meramente morbosa, pues siguen las emisiones en recintos similares a auditorios a través de programas que hoy llamaríamos reality-shows (en 1982 no se había acuñado el término aún, que recordemos) como mero entretenimiento.

El autor nos deja, por último, una serie de interrogantes que esperamos tengan respuesta a lo largo de la trilogía: ¿En qué año estamos, según nuestro calendario? (Sabemos que las retransmisiones desde la estación orbital Avernus tardan mil años en llegar a la Tierra, y que llevan mucho tiempo haciéndose, por lo cual tenemos que estar hablando de un futuro muy remoto, si además existe la tecnología para enviar una estructura tan grande a un lugar tan alejado) ¿Por que hay humanos en Heliconia? ¿Han sido llevados por los humanos de la Tierra? ¿Son realmente humanos? ¿Sabremos más de las civilizaciones previas y ahora desaparecidas?¿Nos contará algo más Aldiss sobre la tripulación de la Avernus y las diferentes facciones que nos ha apuntado que existen?


Párrafos:

Sobre las civilizaciones pasadas y caídas:

«La narración que escuchaban se conocía como la Gran Historia. En todas las fiestas, en los entierros, en las iniciaciones, o en el festival del Doble Ocaso, era seguro que alguien exclamaría, cuando la oblicua oscuridad se acercara: -¡Oigamos la Gran Historia!Era la historia del pasado, y mucho más. Era todo el arte que tenía la tribu. No conocían la música, ni la pintura, ni la literatura, ni casi nada que fuera hermoso., El frío había devorado los primeros brotes, Pero quedaba el pasado que era como un sueño, y que sobrevivía para ser contado.»
«Vivían en una granja, en una charca de lodo, y habían olvidado la antigua grandeza de Embruddock. Todas las ruinas habían sido hermosas torres revestidas de oro; lo que ahora era barro y suciedad había estado pavimentado de lujosos mármoles, La ciudad había tenido cuatro veces el tamaño actual y todo había sido hermoso, limpio y hermoso.»

«El tiempo había desmantelado a tal extremo la ciudad antaño orgullosa, que sus habitantes la consideraban una aldea, e ignoraban que sólo era una ruina en medio de una civilización borrada por el hielo, la locura y el paso del tiempo.»

Sobre la llegada de la primavera:

«Las encantadas soledades empezaron a demarcar las costas de los ríos con árboles de gruesos troncos. Nieblas y neblinas se elevaban de los arroyos nuevos. El gran continente de Campannlat tenía unos veintidós mil kilómetros de largo por ocho mil de ancho. Ocupaba la mayor parte de la zona tropical en todo un hemisferio del planeta Heliconia, Había en él dramáticos extremos de temperatura, profundidad, altura, calma y tempestad. Y ahora despertaba a la vida.»
«Estas tensiones hipogeas operaban también en la superficie planetaria, donde de los viejos mantos helados brotaban tapices de color y altas lanzas verdes antes de que los últimos restos de nieve se pudrieran en el suelo, tan apremiante era la llamada de Freyr. Pero las semillas habían estado esperando ese momento ventajoso. La flor respondía a la estrella. Después de la flor, nuevamente la semilla. Pero esas semillas suplían los requisitos energéticos de los nuevos animales que corrían por las nuevas praderas. También los animales habían estado esperando ese momento. Las especies proliferaban. Los estados cristalinos de cataplexia se desvanecían con rapidez., La muda dejaba montones de pelaje invernal desechado, que las aves utilizaban inmediatamente en los nidos, al tiempo que el estiércol proveía de alimentos a los insectos.»


Y sobre la estación orbital Avernus:


«No sólo registraban el movimiento de la población humana, sino también el de los phagors, los blancos y los negros. Cada avance o retroceso se transformaba en impulsos que por último se abrirían paso a través de los años luz hasta los ordenadores del Instituto de Centrónica Heliconiana de la Tierra.»
«El receptor del Instituto Heliconiano estaba en Caronte, la luna de Plutón, en los extremos del Sistema Solar. El dinero que financiaba el receptor provenía del Canal de Educcimiento, que transmitía una continua saga de episodios heliconianos a las audiencias de la Tierra y los demás planetas solares. Vastos auditorios, semejantes a conchas enclavadas en la arena, se levantaban en todas las provincias, y podían alojar cada uno a diez mil personas. [...] Heliconia era la última gran forma artística de la Tierra. Nadie en la Tierra, desde los gobernantes hasta los barrenderos, desconocía ciertos aspectos de la vida heliconiana. Los nombres de Aoz Roon, Shay Tal, Vry y Laintal Ay estaban en todos los labios. Desde la muerte de los dioses terrestres, otras figuras ocupaban los altares.»


Datos de interés:

Fue premiada con el galardón  John W. Campbell Memorial de 1982. Ese mismo año, el autor recibió también el premio de la British SF Association. Dijimos anteriormente que explicaríamos por qué Aldiss se permite abordar su obra desde la perspectiva no sólo literaria y científica. sino también histórica y antropológica. Creemos que se explica cuando vemos los Agradecimientos del autor (excepto nuestro admirado Desmond Morris tuvimos que googlear para el resto): Tom Shippey, J.M. Roberts o Desmond Morris, entre otros expertos en diferentes materias.

OTROS LIBROS DE BRIAN ALDISS EN KINDLEGARTEN:


- Invernáculo

- Criptozoico

- Heliconia - Invierno

- Heliconia - Verano


Compártelo:

4 comentarios:

  1. Os he leído con atención a pesar de que no es una novela a la que vaya a acercarme, el motivo, no me gusta la fantasia, ni la ciencia ficción, tampoco los zombis o lo paranormal. Y soy fiel a mis principios rara vez leo un libro que no está entre los géneros que me gustan porque podría destrozarlos con una crítica mordaz, ya que de antemano es poco probable que lo disfrute.

    Vuestra reseña muy completa, si que es verdad que no se lo podemos dar todo trillado al lector, porque es un placer ir descubriendo las lecturas por uno mismo.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias Carmina por tu lectura y tu comentario, sobre todo si como indicas no eres aficionada a estos géneros, pues me agrada doblemente. En verdad estoy reflexionando que en ocasiones me obsesiono con "no dejarme nada" haciendo las reseñas y me olvido que esto no es un examen o un trabajo de clase. Espero no privar a nadie del placer de ser sorprendido por un libro!

    Seguimos en contacto. Saludos!

    ResponderEliminar
  3. Hola, amigo Tomás: Leer este texto tuyo me demuestra lo tonto que he sido al no leer esta genial novela y la segunda que hace años las tengo en bellas ediciones en tapa dura (juntos con muchos otros libros sin estrenar, claro). ¿Has leído de este autor "Frankenstein Desencadenado"? Es otro de sus grandes aportes a la scifi; a su vez fue este autor quien postuló la idea de que la famosa novela de Mary Shelley fue la primera novela del género (idea luego aceptada por muchos otros especialistas). Por cierto, respecto a esto en mi propio blog tengo mi análisis al respecto, digo yo, si te interesa. Esperaba tu más nuevo trabajo fuese sobre el libro de Hill, pero parece tenías este en carpeta ¿No?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Elwin, tranquilo que nunca es tarde para tomar esos libros que adquirimos y después dejamos en el estante durante años incluso, si te gusta el autor este sin duda te agradará. Yo no había leído nada de él, me pasaré por tu blog a leer el artículo, así que haya terminado esta trilogía el siguiente de Aldiss será "Los superjuguetes duran todo el verano", en el que tengo entendido se basa la película "Inteligencia Artificial" de Spielberg.

      Sobre Joe Hill efectivamente será mi próxima reseña, estoy tardando porque hace tiempo que un autor no me hacía detenerme en la lectura, levantarme y pensar "es un genio, un genio". Estoy sintiendo lo mismo que sentí cuando leí "Historias Fantásticas" de su padre hace ya tantos años.

      Eliminar

Y tú, ¿Qué opinas?

SUSCRIBIRSE POR CORREO

Recibe las actualizaciones en tu e-mail

Archivo

Seguir en las redes