3 de agosto de 2017

¡Shhh... Esos muertos, que se callen! - Miguel Ángel Mendo

Resumen: Onofre es un tipo normal y corriente. Su rutinaria vida de oficinista sólo se anima escuchando su programa radiofónico favorito sobre parapsicología. Una noche se enterará a través de él de que morirá de ahí a tres días. Lo que comienza como una broma pesada acabará con Onofre, su leal amigo Cutillas y el espíritu Mondolfio huyendo desesperadamente de la terrible... ¡venganza sufí!


Esos muertos que se callen


Publicada en 1993, ¡Shhh... Esos muertos, que se callen! es obra de Miguel Ángel Mendo. Escritor, psicólogo, dramaturgo, actor, profesor y ganador del Premio Lazarillo en dos ocasiones.  Y más cosas. Es una historia de misterio, narrada con un gran sentido del humor, orientada al público infantil y adolescente, pero que por su doble nivel del lectura puede ser disfrutada también por los lectores adultos.

Es una novela sobre fenómenos paranormales y misterio para lectores de 12 años en adelante, con algunas peculiaridades que la diferencian de otras obras de literatura para esa edad: 

En primer lugar, la novela está protagonizada por adultos y ubicada en un entorno adulto, cuando lo habitual en las historias de misterio y terror para público infantil-adolescente es que estén centradas en su propio mundo (como Pesadillas y similares).

En segundo lugar, los personajes son totalmente caricaturescos, esperpénticos incluso. Onofre es el auténtico antihéroe: Un tipo gris y anodino, de mediana edad, con un trabajo aburrido y rutinario (administrativo en una aseguradora), solterón, alopécico, en pésima forma física y con trastornos del sueño derivados de su mayor afición, los programas radiofónicos que, de madrugada, tratan sobre fenómenos extraños y paranormales. Su amigo Cutillas (alias «el Cuti») es un automarginado con trastornos mentales que vive al borde de la indigencia en una plaza de garaje, intercala latinajos en sus diálogos, tiene facultades de médium y largas conversaciones con un fantasma renacentista llamado Mondolfio di Mantua.

La ambientación no les va a la zaga, empezando por la empresa de seguros que bien podría ser la del Botones Sacarino (con el rancio nombre de "La Protectora Universal", los empleados que se interpelan por el apellido y el botones cabezón), pasando por las casas de vecindad con portera o los autobuses con cobrador, destila un ambiente clasicote, de postguerra incluso, que parece sacada de un tebeo de Bruguera.

Miguel Ángel Mendo


La situaciones son también hilarantes, como los asesinatos en la empresa o la estrambótica sesión de espiritismo. El autor realiza un revoltijo de psicofonías, ouija, espiritismo, sectas místicas, símbolos arcanos y apresuradas fugas por los tejados que parodian finamente a las novelas de terror. Además, imprime un ritmo muy rápido al libro y transmite muy adecuadamente la sensación de «huida hacia adelante» con descripciones muy breves y usando gran cantidad de verbos de movimiento en cada párrafo. La ágil sucesión de escenas, sumada a la brevedad del texto, hace que el libro se devore enseguida.

La obra tiene doble nivel de lectura. Contiene pues elementos que pueden pasar desapercibidos para los más jóvenes, pero que la hacen atractiva para el público de mayor edad, como la miserable situación de Cutillas (y el origen de la misma, con un punto de crítica social), las relaciones personales en la empresa de Onofre, la atolondrada actuación policial o el papel de los medios de comunicación en la historia.

Es gracioso también el papel otorgado a los programas radiofónicos de misterio como Espacio en blanco o el Milenio 3 del bueno de Íker Jiménez, y su falta de rigor.

Todo ello tratado con un delicado humor negro y un lenguaje y estilo literario muy cuidados, y un enfoque maduro, sin reduccionismos, evitando la ñoñería y las moralinas simplistas.


Este párrafo condensa muy bien el estilo del autor y la tónica general de la historia:
"[...] Luchando denodadamente contra la paranoia andaba Onofre -y por los gestos que hacía, perdiendo- cuando acabó por sentarse a su mesa, tembloroso, vigilando a todos con el rabillo del ojo.[...] Aún no había abierto su cajón, tanteando sus bolígrafos y lápices, recobrando la dimensión del ancho de su mesa, con el borde monótonamente instalado a la altura de su tercer michelín abdominal, cuando de un bote salió disparado de su silla de madera, como si le hubiera picado un áspid. Corría despavorido, gritando cosas incomprensibles.
No era para menos. En la primera hoja del parte de siniestros del mes, sobre su mesa, alguien había impreso con un tampón, en letras grandes:

LA VENGANZA SUFÍ
junto con el dibujo de un puñal de cuyo filo goteaban ojos."

Datos de interés: 

Miguel Ángel Mendo en la wikipedia. Tiene cuenta de Twitter, aunque no tuitea desde 2015, y una serie de blogs abandonados, como este.

Desde 2014 se puede encontrar en ebook, editado por Leer-E:



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6 comentarios:

  1. Jelou...Una consulta ¿El de la foto eres tú o el autor del libro? (por cierto, de aquí al domingo subo a mi blog mi crítica sobre "La Cúpula", a ver qué te parece).

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    1. Saludos amigo Elwyn ¿qué tal todo por allá?. La foto es del autor; yo soy casi 30 años más joven que él, aunque tengo mucho menos pelo y una timidez enfermiza que me dificulta publicar fotos mías.

      Estoy deseando leer tu reseña de La Cúpula. Nos leemos!

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  2. Hola Tomás.

    He llegado a la reseña porque un lector de mi lista de correo me ha dicho que este libro le recordaba a los míos.

    Tras leer tu reseña la verdad es que me han dado ganas de leerlo.

    Lo que cuentas se me antoja mucho a Eduardo Mendoza.

    Si además tuviera elementos fantásticos, quizá estuviéramos ante una obra de ficción absurda.

    Saludos

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    1. Hola, Rafael, ¿Qué tal todo?

      Cierto que comparte algunos elementos con los tuyos, por su temática y por su planteamiento. Lo curioso es que se comercializa como lectura juvenil, aunque hay muchos detalles que los disfrutará mejor un adulto, y a un lector de 12 años puede que se le escapen.

      Seguro que te diviertes un rato leyéndola. ¡Saludos!

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  3. ¡Buenas!
    Ojo cuidao con meterse con Iker Jímenez, ¿eh? Que dejo de seguir el blog pero ya D: XD Es broma (¡faltaría más!).

    Este es uno de esos libros que no cogería por mí misma de no ser por la reseña. Aunque mi lista de libros por leer es tan larga que me niego a añadir más, no lo descarto para el futuro, porque por los temas que parodia me puede entretener, al menos y llevo tiempo pensando en leer libros que me puedan hacer gracia, cosa que no he encontrado aún (aunque no he buscado mucho, todo sea dicho). Es difícil que la comedia me haga reír, pero a ver si este... ;]

    ¡Saludillos! ♪

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    1. ¡Hola! Bueno, es un libro para público infantil-juvenil, en teoría para 12 años en adelante, aunque tiene un doble nivel de lectura, y se nota que al autor le gusta Eduardo Mendoza, porque por momentos recuerda bastante a su estilo, tanto por la narrativa como por el sentido del humor.

      En concreto tiene un momento en el que ironiza a costa de programas de radio como «Milenio 3» o "Espacio en blanco», cuando los compañeros de oficina del protagonista envían una supuesta psicofonía que han hecho ellos para gastarle una broma pesada, y los presentadores del programa la analizan con todo rigor, tomándosela totalmente en serio.

      Por lo demás, esta fue una de las primeras reseñas del blog, en 2013, y la he actualizado.

      ¡Saludos!

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