2 de marzo de 2013

La sombra del águila - Arturo Pérez-Reverte

Resumen: Año 1812. Tras una serie de azarosas circunstancias, un batallón de infanteria español sirve como voluntarios forzosos en la Grande Armée napoleónica durante la cruenta campaña de Rusia, con la intención de desertar y regresar a España en cuanto tengan la oportunidad. Un malentendido transforma su intentona de rendición en un acto de heroismo y los convertirá en actores y testigos de conocidos hechos históricos: La batalla de Borodino, la toma de Moscú y la  posterior (y desastrosa) retirada en medio del inclemente invierno ruso.

La Sombra del Águila portada

Publicada en 1993, La sombra del Águila es obra de Arturo Pérez-Reverte, escritor, periodista, articulista, antiguo reportero de guerra, miembro de la RAE, creador del Capitán Alatriste, amado u odiado, ensalzado o vilipendiado, pero nunca ignorado.

Es una novela histórica, que narra una pequeña historia ficticia enmarcada en una gran historia real, con un fuerte componente de acción y aventuras; todo ello con un trasfondo bélico. Es, a la vez, un relato personal, con un fuerte contenido humorístico.

Es muy breve, y se lee en un santiamén. Lo que la convierte en una obra perfecta para un trayecto en tren o autobús. Y que es ligera, amena, y entretenida. Folletinesca. La acción apenas se detiene; los diálogos son cortos, telegráficos, y las descripciones aún más. Es una de esas historias en las que «no paran de pasar cosas». De hecho, la acción comienza in media res, mientras los protagonistas avanzan decididos hacia las trincheras rusas en medio de un incesante fuego de mortero.

Para contribuir a la citada amenidad, D. Arturo utiliza un lenguaje actual, cotidiano, lleno de expresiones coloquiales, casticismos, frases hechas, onomatopeyas y palabrotas. Por ejemplo:

«Los generales se daban con el codo y sonreían, cómplices. Ya era hora de que le metieran un paquete a aquel gilipollas.»
«-Viva España, mi general. -Que sí, que viva. Pero espabile.»
«-Te ha tocado, Jiménez. Cubrís la retirada." -No jodas. -Como te lo cuento.»
«Si no fuera por tanto cañonazo y tanta murga ya estaríamos trincando vodka en plan tovarich después de habéroslo explicado todo, cretinos. Así que date por jodido, Popof. Cagüentodo. Como llegue hasta ahí, por lo menos a los de las primeras filas os voy a dejar listos de papeles.»

Quizás para rebajar la tensión de una obra de corte bélico, que narra sucesos trágicos y crueles, el autor dota al texto de un marcado humor negro, una «mala leche» y una enjundia que ayudan a digerir la lectura de las masacres que se producen en las batallas, el goteo de muertes del batallón protagonista o la escalofriante retirada, con miles de hombres muriendo congelados, devorados por los lobos o fusilados sumariamente.

Decíamos también que la obra tiene algo de relato personal, lo que se debe a estar narrada en primera persona, si bien el narrador es omnisciente, pues relata hechos, detalles y conversaciones que no presencia.

En cuanto a los personajes, es díficil no cogerles cariño, por la ternura con la que los trata el autor. Hombres sencillos pero nobles, endurecidos por las circunstancias, resignados a su fortuna, mientras se mantienen fieles a una nación que los ha abandonado y a un rey que los desmerece. Especialmente destacables son el Sargento García, con su sentido del deber y paternalismo para con sus hombres, firme en su propósito de devolverlos a España, y el soldado Mínguez, el homosexual andaluz leal, arrojado y valiente.

Pero no hay que confundir esta levedad del estilo con ligereza de contenido. Hay dos cuestiones principales que el autor trata en la obra:

Por una parte, la guerra en sí, y cómo extrae lo más rastrero y lo más sublime del género humano. En su desesperación, los protagonistas son capaces de lo más ruín, cuando matan por la espalda al Comandante francés Gerard, al cual estimaban, para que no los delate, o de lo más noble, cuando el Sargento García se sacrifica para que sus hombres puedan atravesar un puente en su retirada, y Mínguez quedándose a su lado para que no muera solo.

Arturo Pérez Reverte

Por otra parte, una reflexión sobre la idiosincrasia del pueblo español. Tanto a través de los propios personajes y su intrahistoria, como de las reflexiones de Napoleón desde su exilio en Santa Helena. El eterno «que buen vasallo que fuera, si tuviese buen señor», una nación de gentes orgullosas, sacrificadas y capaces de la mayor nobleza, pero envilecidas y embrutecidas por gobernantes incompetentes, déspotas, indolentes y corruptos.

Para finalizar (de lo contrario será más larga la reseña que el libro) debemos recordar que se narran hechos históricos reales, que el autor está solidamente documentado sobre los que cuenta, y que este libro sigue la premisa de «enseñar divirtiendo»; es de esas obras que te dejan con ganas de saber más sobre lo que has leído. 

Párrafos:

En boca de Napoleón:
«[...]España. Maldito el día que decidí meterme en semejante berenjenal. Eso no era guerra ni era nada; una pesadilla es lo que era [...] Cada vez que miro uno de esos grabados del tal Goya me vienen a la memoria aquellos desgraciados con sus ojos de desesperación, engañados por reyes, generales y ministros durante siglos de hambre y miseria, analfabetos e ingobernables, con su orgullo y su furia homicida como único patrimonio. [...] Cometí el error de darles a esos fulanos lo único que les devuelve su dignidad y su orgullo: un enemigo contra el que unirse, una guerra salvaje, un objeto para desahogar su indignación y su rabia. [...]»

Adaptaciones: 

En 2012 se hizo una adaptación al cómic, con dibujo de Rubén del Rincón y guión del propio autor. Se publicó inicialmente por entregas en XLSemanal (un suplemento dominical que acompaña a numerosos diarios españoles) y posteriormente se recopiló en un álbum publicado por GallandBooks.

La sombra del águila cómic


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2 comentarios:

  1. Hola de nuevo: Qué interesante tu forma de abordar un texto literario, que lo de hacer "invisibles" los spoilers lo encontré de lo más ingenioso! Sólo te recomiendo poner en letras más grandes las citas textuales, el mismo tamaño que usas en el resto del texto, pero poniéndolas en negritas y/o cursivas (que así no abusas con la vista de tus lectores). Nunca es malo poner imágenes que complementen tu texto, como por ejemplo, la portada del libro que criticas y una imagen del autor. Me encanta la literatura española (como profesor de Lengua Castellana que soy), pero aún tengo pendiente a etse compatriota tuyo.

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  2. Encantado de saludarte de nuevo Elwyn. No puedo agradecerte lo suficiente tus consejos, en cuanto los leí procedí a aplicarlos; en verdad hacer un blog es más difícil de lo que parece al principio y la ayuda de los veteranos es inestimable.

    Si deseas leer algo de Pérez-Reverte, en este enlace http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/ tienes sus artículos en el XLSemanal, son breves y por norma general interesantes. Es un gruñón y a veces demasiado rudo, pero se le toma cariño.

    Seguimos en contacto. Un abrazo.

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